El pasado duelo entre Santa Fe y Nacional en El Campín dejó claro que hemos tocado fondo en el arbitraje colombiano.
Un penal que no fue, un gol mal anulado demuestra que ni con VAR se eestá pitando bien. Muchos ingenuamente imaginábamos que con la inclusión del video en el fútbol iba a llegar la justicia a este deporte pero al menos en Colombia resultó peor el remedio que la enfermedad.
Los crasos errores demuestran que hay una pobreza conceptual, falta de sentido común y una ignorancia infinita a la hora de pitar.
Estamos asumiendo que los errores son involuntarios y no se trata de un robo orquestado y premeditado porque eso sería aún más grave y casi delictivo.
Presumiendo de la buena fe de los jueces, vale la pena revisar el arbitraje a fondo. Capaciyar a los jueces como debe ser y no seguir en cada fecha hablando más de los jueces que del propio espectáculo futbolero.
